sábado, 15 de septiembre de 2007

Una llamada de Monstruos y Berenjenas

El martes once de septiembre de este año recibí una extraña llamada telefónica.

Una persona que se presentó como Walter Uranga preguntó por el disc jockey Jorge Mux. “Soy yo”, respondí, suponiendo que buscaba contratarme para un trabajo. ¿Es usted el autor de una página llamada Monstruos y Berenjenas?, fue la segunda pregunta.

Muchas actividades de mi vida son estancos separados. Cuando trabajo como disc jockey, nadie sospecha que, paralelamente, soy profesor de filosofía. Menos pueden sospechar que un disc jockey pueda tener una página de narraciones sobre sucesos extraños y futuros (a los disc jockeys, por lo general, les interesan otras cosas). Por eso las preguntas sucesivas acerca de mi trabajo y de mi blog, en una misma conversación, me provocaron un estado de sorpresa y confusión.

El señor Uranga dijo que pertenecía a la comisión (o algo así) de un club. El nombre del club no importa, porque en el momento en que lo dijo, lo asocié erróneamente con otro. “Yo quería invitarlo –dijo el interlocutor- a nuestra sede algún día de la semana, un lunes, miércoles o viernes a la tarde, para que vea a los chicos jugando y no se quede con la impresión de que esta es una institución en decadencia”. Traté de asociar, por todos mis medios, a qué se refería; intentando conjugar el nombre de un club para mí desconocido, el blog Monstruos y Berenjenas, mi trabajo como disc jockey, la llamada y la invitación. No pude.

En algún momento del discurso el hombre dijo las palabras clave: “el año pasado estuvo muy buena la fiesta, justo el día de la final Francia – Italia”. Allí entendí todo. Mi desconocido interlocutor se refería a lo que relaté en este mismo blog, en un post del once de julio del 2006. En ese post relaté los hechos vividos en una hermosa fiesta el día 9 de julio del año pasado, en la cual un enorme grupo de personas mayores celebraban el 78º aniversario del club Sixto Laspiur, y yo les había pasado música. Es decir, entre el suceso al que hacía referencia el post y la llamada del señor Uranga, habían pasado un año y dos meses.

El señor Uranga, al principio, se sintió dolido por el relato. “Anoche, cuando leí lo que pusiste en el blog pensé: este tipo nos mató”. A mí me costó entender por qué se sintió dolido: mi impresión de la fiesta había sido más que buena (el título del post, el día de todas las glorias era bastante elocuente), pero a él –supongo que, junto con él, a toda la comisión- le pareció, en una primera lectura, que yo me había llevado una opinión negativa: un club formado por ancianos que, cuando murieran, estaba destinado a desaparecer. Sin embargo, Walter Uranga hizo otra reflexión: “después me di cuenta de que eso fue lo que te mostramos nosotros. Solo pudiste ver a los viejitos, porque eran los únicos que fueron a la fiesta. Tu visión sesgada de un club en decadencia, luchando contra el tiempo y los intereses privados, fue en parte culpa nuestra. Pero el club no es sólo eso. Por eso, quería invitarte a que vieras las canchas cuando están los chicos y los jóvenes.”

Seguimos conversando algunos minutos. “El logo del club, lo hice yo. El poema del club, también. La bandera que estaba colgada en el salón era la que usamos en las marchas contra el municipio”. Recordé enseguida ese suceso, difundido por los medios locales: todo el barrio salió a defender los terrenos del club, cuando un proyecto edilicio bastante avanzado quería quitárselos. Gracias a esas marchas, ahora el proyecto se suspendió por tiempo indefinido. El señor Uranga hablaba de su club con una pasión conmovedora. “Walter, si hay algo en el post que te parezca ofensivo o negativo, lo puedo cambiar.”, le dije. “No, Jorge, no, está perfecto”, me dijo, “es lo que vos viste, y es lo que nosotros te mostramos”.

Seguramente me olvido de muchos detalles deliciosos, pero fue esa, en lo esencial, la conversación con el afable desconocido. Había algo de mágico en esa charla; algo de irreal e imposible. En este blog se suelen publicar ficciones. Quizás, el post El día de todas las glorias fue el más documentalista. Me atrevo a decir que fue el único en el cual traté de repasar mis impresiones de un suceso realmente vivido en mi propio tiempo y en mi propia ciudad. Y, precisamente, por poner nombres propios y por contar un hecho puntual, alguien, un año y dos meses después del suceso, se sintió tocado por el relato, me buscó en la guía y me llamó. El post más documentalista fue el que generó más magia: uno de los participantes de una pintoresca fiesta de un relato salió de su irrealidad; se escapó de las palabras virtuales y se hizo voz a través del teléfono. Hace unas semanas, el señor Esteban Gorrer, se presentó ante mi padre para denunciarme, volviendo más difusos los límites entre las palabras y el mundo. Tengo la empecinada esperanza de que otros personajes de mis historias me sorprenderán algún día con una llamada, una visita o una puñalada en un callejón oscuro.

11 comentarios:

The Bug dijo...

Ficción, realidad, más ficción... no, no, es realidad.
Pucha, qué complicado.
¡Pero qué bueno que es leerlo!

Abénamar dijo...

Es muy interesante el planteo de Jorge. Él habla de una línea difícil de trazar entre la ficción y la realidad. A la vez, cita al caso del Club Sixto Laspiur como el único en el que intentó salirse por entero de la ficción, para contar un suceso verídico, lo cual desembocó en este malentendido con el Sr Uranga. Pero a la vez, el resto de los personajes con los cuales Jorge nos bendice en su blog, son un tanto ficciosos y un tanto reales por dos motivos: en primer lugar, porque evidentemente toman elementos, rasgos, humores, giros lingüísticos, etc. de gente de carne y hueso con la que vos, Jorge, te has cruzado en algún momento de tu vida. A su vez son verídicos, ya que al publicarlos en tu blog les das vida. Dejan de estar sólo en tu mente, para pasar a poblar la de todos tus lectores. Se materializan en nuetras conciencias. Y así, todos nosotros pasamos a estar presos de la voluntad y los pensamientos de Mux.
Y debo decir que esta sucesión de relatos presente en Monstruos y Berenjenas es la más deliciosa condena que he sufrido en mi vida.

Amperio dijo...

Los personajes toman vida, compañero. En mis noches de cavilaciones, he llegado a preguntarme si yo no soy un personaje suyo.

UAP, mi cuate.

Mantis dijo...

1) ¿Qué cosas le interesan a un Disk Jockey?

2) Eso de las puñaladas en los callejones oscuros dejó de usarse hace muuuuuucho. Más le vale temer de otras cosas y personajes más funestos, en otras circunstancias.

Jorge Mux dijo...

Mantis:
1) Si me guío por las creencias de quienes vienen a contratarme, a un disc jockey sólo le interesa bajarse programas para realizar enganches musicales, escuchar ránkings para saber cuáles son los temas que están sonando; visitar bailantas y boliches para saber qué se escucha en cada una, averiguar precios y calidad de equipos de audio y de iluminación, usar lentes amarillos y campera de microfibra y, si tiene una página web o un blog, indefectiblemente el disc jockey recopila información sobre sus grupos musicales favoritos. Repito: este estereotipo no es idea mía; es lo que la gente parece esperar de un disc jockey y, por otro lado, es lo que he visto en la mayoría de los disc jockeys que conozco. No creen que su actividad sea simplemente "un trabajo de fin de semana"; lo ven como una especie de arte y, consecuentes con ello, algunos creen que deben ser tratados como artistas y se comportan como Charly García en sus últimas apariciones públicas.

2)La puñalada en el callejón oscuro es la clásica metáfora de "me va a pasar algo impredecible en el lugar menos pensado". Como usted bien dice, tengo que temer algo mucho peor. No se sabe por dónde puede aparecer algún enloquecido, irritado tal vez por el tamaño de la fuente que uso en el blog o por la resonancia de mi apellido.

gabrielaa. dijo...

sí sí. pero decía "tener la empecinada esperanza" de la puñalada en el callejón oscuro, no temerla... me había dejado un poco preocupada.

yerbanohay dijo...

eso, senhor mux, yo que usted imaginaría historias con por ej senhoritas pulposas y anhelantes de caricias,o con millonarios solitarios y moribundos que no saben a quien dejarle su herencia,algo así, escribiría historias con tipos que me gustan y quisiera conocer(aproveche musicos, escritores, o ...chicas pulposas, ya que está) y ahi si que estaría bueno lo del encuentro incluso en un callejon oscuro..

Jorge Mux dijo...

Gabrielaa: lo de la empecinada esperanza de ser apuñalado en un callejón oscuro debe ser entendido literalmente. Gracias por la preocupación.

Yerbanohay: es un buen consejo, voy a ponerlo en práctica.

Laura Berra dijo...

¿No será que la realidad es sólo una ficción?
Muchos saludos,

Iota dijo...

Me encanta como se entretejen tus relatos entre sí y con la realidad formando un mundo aparte, que se intersecta con la ficción y con tu vida, sin agotarse en ninguno de los dos.

Saludos!

Anónimo dijo...

jorge mux se la come